La Villa Ducal de Pastrana

El Hotel Mayno** se encuentra en la Villa de Pastrana (Guadalajara) y se caracteriza por su calidez, trato personalizado y comodidad. Es el hotel ideal para disfrutar de una estancia romántica en un paraje de ensueño en pareja, una divertida y cultural escapada en familia o simplemente disfrutar de un fin de semana libre de estrés en una de las mejores Villas Castellanas.

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1 Plaza de toros de Pastrana

Plaza de Toros

Está ubicada en el barrio del Albaicín, y ocupa el espacio que en su momento era el centro neurálgico del barrio moriscos, es decir, el Zoco, donde la población morisca se reunía.

Actualmente es el coso taurino de la villa, siendo el más antiguo de la provincia, inaugurándose en 1885.

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2 Barrio del Albaicín

Barrio del Albaicín

D. Juan de Austria en el año 1570 entrega al duque de Pastrana, doscientas familias de moriscos expatriados de las Alpujarras de Granada, para que se asienten en Pastrana, construyéndose en ese entonces el Barrio del Albaicín.

De esta población morisca, cuarenta familias se instalaron en el poblado de la Pangía, ubicado en el punto en el que el río Arles desemboca en el Tajo.

A expensas de Ruy Gómez de Silva,se desarrollan industrias, manufactureras y artesanías diversas. Para ello una de las primeras medidas es asegurar el alimento para los gusanos de seda que producirán esta materia, se plantaron extensas superficies de moreras; montando a continuación telares, tintes y talleres para la elaboración de tejidos, cintas y pasamanería; se hizo traer de Flandes y Portugal los técnicos para poner en marcha una industria de tapices, brocados y terciopelos, que durante el último cuarto de siglo XVI produjo piezas que se consideraron entonces como las mejores de España.

Este barrio tiene una perfecta alineación de sus calles, con un concepto de urbanismo nuevo, en contraste con el que nos encontramos en la parte antigua de la villa. Algunas de sus casas conservan las peculiaridades típicas de las construcciones moriscas en estilo mudéjar.

En este barrio está situada la plaza toros de Pastrana,la cual se ubica en el antiguo zoco morisco. Las fechas de construcción, de esta plaza, no están claras, supuestamente data del siglo XIX, aunque su antigüedad puede ser mayor.

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3 Palacio Viejo

Palacio Viejo

El Palacio Viejo se levanta sobre una calle que en la Pastrana clásica y medieval no existían. Dña. Ana de la Cerda, inició la construcción de un palacio (que todos sospecharon sería castillo) junto a la muralla del pueblo, sin la aprobación de los caballeros calatravos allí afincados. Con el tiempo el palacio quedó integrado con la vieja villa, y la calle ancha que servía de camino de llegada vio levantarse sus edificios. Pero en ese lugar existió, desde la Edad Media, un gran caserón al que todos llamaron, y siguen llamando, el Palacio Viejo. Se cree pudiese utilizarse como hospedería de la Orden de Calatrava. Así mismo fue, residencia de la señora doña Ana mientras construía el Palacio Ducal y entraba en conflicto con los vecinos y el Concejo.

Lo que podemos apreciar es la portada, de acentuadas formas góticas, propias del siglo XV, que se asemejan a las que enmarcan la portada primitiva de la Colegiata. Ese Palacio Viejo de Pastrana es un lugar de obligada visita. No solo por su planta severa y elegante. Hoy está dividido en dos viviendas, con un curioso jardín escalonado descendente hacia el valle del Arlés; posiblemente estos jardines fueron creados en el siglo XVII los moriscos que se dedicaban a la industria de la seda, y que residían en Pastrana en el barrio del Albaicín. Era más grande, pero la calle de las Siete Chimeneas, construida después, recortó su extensión.

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4 Casa Moratín

Casa Moratín

Esta era la residencia de la abuela de Leandro Fernández de Moratin, este la visitaba frecuentemente y se cree que fue aquí donde escribió toda o parte de la obra “El sí de las niñas” en el año 1801 y estrenada en 1806.

Posteriormente fue ocupada por una congregación religiosa; y actualmente es una residencia privada.

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5 Palacio Ducal

Palacio Ducal

El palacio Ducal de Pastrana es un palacio renacentista proyectado en el siglo XVI por el arquitecto Alonso de Covarrubias. Fue declarado Monumento Nacional en 1941.

El palacio Ducal es de planta cuadrada con 4 torres en las esquinas y un patio central. El palacio también cuenta con un jardín escalonado en la parte posterior. Por diversos motivos legales, el palacio nunca fue concluido.

La fachada del palacio es de sillería, con escasos ornamentos. En el centro, la fachada principal de estilo renacentista destaca por su carácter italianizante y se puede leer la leyenda “De Mendoza y de La Cerda”. En el interior, se conservan artesonados, de estilo plateresco. Zócalos de azulejería toledana de estilo mudéjar.

Proyecto de 1541, año de la compra de la villa de Pastrana por Ana de la Cerda y Castro, abuela de la Princesa de Éboli.

Posteriormente este palacio fue comprado por los Duques de Éboli (Ana de Mendoza y Ruy Gómez de Silva.

Ana de Mendoza pertenecía a una de las familias castellanasmás poderosas de su época: la casa de Mendoza. Fue la hija única del primero de los dos matrimonios que tuvo Diego Hurtado de Mendoza y de la Cerda- I duque de Francavilla y I príncipe de Mélito y virrey de Aragón- y su primera esposa María Catalina de Silva y Álvarez de Toledo-hija de los condes de Cifuentes-.

A la edad de doce años, en 1553, Ana firmó las capitulaciones de boda con Ruy Gómez de Silva, por recomendación del príncipe Felipe, futuro Felipe II de España. Su marido era príncipe de Éboli, denominación de la ciudad ubicada en el Reino de Nápoles, y ministro del rey. Los compromisos de Ruy motivaron su presencia en Inglaterra, por lo que en los cinco primeros años de matrimonio apenas estuvieron tres meses juntos.

Fue una de las mujeres de más talento de su época, y se la consideró como una de las damas más hermosas de la corte española. Entre las teorías sobre la causa de la pérdida de su ojo derecho, la más respaldada es la que asegura que la princesa fue dañada por la punta de un florete manejado por un paje durante su infancia. Pero este dato no es claro. En cualquier caso, su defecto no restaba belleza a su rostro; su carácter altivo y su amor por el lujo se convirtieron en su mejor etiqueta de presentación, y ejerció una gran influencia en la corte pues era confidente de Isabel de Valois, tercera esposa de Felipe II.

Tras la repentina muerte de Ruy Gómez de Silva en 1573, Ana se vio obligada a manejar su amplio patrimonio y durante el resto de su vida tuvo una existencia problemática.

Gracias a sus influyentes apellidos consiguió una posición desahogada para sus hijos. Su hija mayor, Ana, casó con Alonso Pérez de Guzmán el Bueno y Zúñiga, VII duque de Medina Sidonia; (de ahí el nombre del coto de caza Doñana, actual reserva de la biosfera) el siguiente, Rodrigo, heredó el ducado de Pastrana; Diego fue duque de Francavilla, virrey de Portugal y marqués de Allenquer. A su hijo Fernando, ante la posibilidad de llegar a cardenal, le hicieron entrar en religión, pero escogió ser franciscano y cambió su nombre por el de Fray Pedro González de Mendoza(como su tatarabuelo el Gran Cardenal Mendoza), y llegó a ser arzobispo.

Debido a la posición de Ana de Mendoza en la corte española, mantenía relaciones cercanas con el entonces príncipe y luego rey Felipe II, lo que animó a varios a catalogarla como amante del rey, principalmente durante el matrimonio de éste con la joven Isabel de Valois, de la cual fue amiga.

Lo que sí parece seguro es que, una vez viuda, en 1573, sostuvo relaciones con Antonio Pérez, secretario del rey. Antonio tenía la misma edad que ella y no se sabe realmente si lo suyo fue simplemente una cuestión de amor, de política o de búsqueda de un apoyo que le faltaba desde que muriera su marido. Estas relaciones fueron descubiertas por Juan de Escobedo, secretario de Juan de Austria, el hijo natural del rey Carlos I de España, quien además mantenía contactos con los rebeldes de los Países Bajos Españoles. Antonio Pérez, temeroso de que revelase el secreto, le denunció ante el rey de graves manejos políticos y Escobedo apareció muerto a estocadas, de lo que la opinión pública acusó a Antonio Pérez; pero pasó un año hasta que el rey dispuso su detención.

Los motivos de la intriga que llevaron al asesinato de Escobedo y a la caída de la princesa no son claros. Parece probable, junto a la posible revelación de la relación amorosa entre Ana y Antonio Pérez, también la existencia de otros motivos, como una intriga compleja de ambos acerca de la sucesión al trono vacante de Portugal y contra Juan de Austria en su intento de casarse con María I de Escocia, de la Casa de Estuardo.

La princesa de Mélito y viuda del príncipe de Éboli fue encerrada en 1581 por orden del rey Felipe II de España en 1579, primero en el Torreón de Pinto, luego en la fortaleza de Santorcaz y privada de la tutela de sus hijos y de la administración de sus bienes, para ser trasladada en 1581 a su Palacio Ducal de Pastrana, donde estuvo acompañada y atendida por su hija menor, Ana de Silva (llamada Ana como la hija mayor de la Princesa, que tuvo dos hijas del mismo nombre, se haría monja luego) y tres criadas.

Es muy conocido en dicho palacio el balcón enrejado que da a la plaza de la Hora, llamada así porque era donde se permitía a la princesa melancólica asomarse una hora al día. Tras la fuga de Antonio Pérez a Aragón en 1590, Felipe II mandó poner rejas en puertas y ventanas del Palacio Ducal.

No está tampoco muy claro el porqué de la actitud cruel de Felipe II para con Ana, quien en sus cartas llamaba “primo” al monarca y le pedía en una de ellas “que la protegiese como caballero”. Felipe II se referiría a ella como “la hembra”. Es curioso que mientras la actitud de Felipe hacia Ana era dura y desproporcionada, siempre protegió y cuidó de los hijos de ésta y su antiguo amigo Ruy Gómez de Silva. Felipe II nombró un administrador de sus bienes y más adelante llevó las cuentas su hijo Fray Pedro ante la ausencia de sus hermanos.

Ana murió el 2 de febrero de 1592 en su propio palacio,atendida por su hija menor, Ana de Silva.

Este palacio, también fue el lugar de alumbramiento de María Ana de Austria, hija de María de Mendoza y Juan de Austria.

En 1997, la Universidad de Alcalá adquirió, restauró y finalizó el palacio a cargo de los arquitectos Carlos Clemente y Antonio Fernández Alba.

Ana y Ruy están enterrados juntos en la Colegiata de Pastrana.

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6 Monasterio de San Francisco

Monasterio de San Francisco

En la plaza del Deán se alza el antiguo monasterio de la orden de San Francisco, esta institución nace en 1437, con el nombre de monasterio de Santa María de Gracia; pero no en este lugar, sino a una legua de la villa, en el paraje denominado Valdemorales. Fue su fundador Fray Juan de Peñalver, quien vivió aquí algunos años como guardián del convento. En 1460 se trasladó la fundación a la propia villa, a extramuros de la misma, en el lugar que entonces llamaban los Herrales, junto a la parte alta de la muralla. Tanto los maestres de Calatrava, señores de la villa, como el arzobispo de Toledo don Alfonso Carrillo favorecieron mucho la construcción de este nuevo convento pastranero. La señora de la villa desde 1541, doña Ana de la Cerda, también ayudó a los frailes, edificando desde sus fundamentos la Capilla mayor de este Convento, muy suntuosamente, y los duques de Pastrana, a partir de 1569, acogieron el patronato de su templo y le llenaron de retablos, de rejas, escudos y ornamentos. Quedó vacío cuando la desamortización, en 1836.

Presidiendo la plaza se alza, el gran edificio monasterial, construido en sillarejo e hiladas de ladrillo, con ventanales enrejados y pocos detalles. La iglesia, que se alza al fondo de la plaza.

En la fachada se observa un atrio de cinco altos arcos semicirculares, revestidos de ladrillo, que rematan en un cuerpo corrido adornado de pilastrones y abierto de grandes ventanales, superado de corrida cornisa del mismo material, y sobre el tejado que le protege, apoyando en el muro de los pies del templo, se eleva la gran espadaña de tres arcos, totalmente construida en ladrillo y actualmente sin campanas. De una sola nave, cubierta de bóveda de elegante crucería, en la que aparecen capiteles simples formados de elementos vegetales, y escudos heráldicos de los Mendoza. Ofrece también algunas capillas laterales. El patio claustral es de planta cuadrada, sus muros con arcos están construidos totalmente en ladrillo, dando la imagen perfecta de la sencillez franciscana.

En breve se comenzarán las obras para acoger el Centro de Interpretación de la Alcarria, en este lugar.

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7 Sinagoga

Sinagoga

Un caserón situado en la calle de La Palma en cuya fachada hay grabados o esgrafiados sobre estuco con detalles mudéjares y, entre los que destaca , la estrella de David de seis puntas, por lo que se identifica popularmente con una posible Sinagoga Judía. Es extraño encontrar esgrafiados en esta parte de Castilla, más siendo un ornamento típico de comienzos del renacimiento, época en la que los judíos tenían que habitar obligatoriamente fuera de los núcleos urbanos y separados. tras la promulgación de las Leyes de Ayllón.

Esto es algo notablemente extraño puesto que en las sinagogas no solían tener símbolos en la fachada, puesto que lo habitual es encontrar este tipo de ornamentación mudéjar en el interior de los templos. Por este motivo, no existen estudios que verifiquen la existencia de culto judío en este edificio, más aún, estando tan céntrico y con tan baja población judía en Pastrana con anterioridad al siglo XIV.

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8 Casa de la Inquisición

Casa de la Inquisición

Situada en la calle de la Palma, la más emblemática de la villa, la cual debe ese nombre por tener su primer casa un escudo de armas en el que se ve una cruz, una palma y una espada, el cual es el símbolo elocuente de haber sido la sede en Pastrana del Santo Oficio de la Inquisición.

En el inicio de la calle se levanta una alta y cerrada edificación, de aspecto siniestro, que sobre su puerta muestra el emblema de la Inquisición. En Pastrana no se realizaron juicios por no existir tribunal inquisitorial establecido, pese a tener una amplia población en el siglo XVII, época de mayor esplendor. Los tribunales más cercanos eran los de Cuenca y Toledo.

En Pastrana fueron nombrados varios familiares que se encargaban de vigilar a los vecinos y forasteros, de llevar todo tipo de gestiones burocráticas y trámites indagatorios para luego pasarlos al correspondiente tribunal. No podemos afirmar que existiesen salas de interrogatorios, pero la imaginación es libre…… Lo que sí es cierto, es que en las primeras décadas del siglo XVI,se han documentado grupos heréticos en Pastrana, encabezados por el clérigo Gaspar de Bedoya, y respaldado por la Inquisición toledana a partir de 1523.

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9 Fuente de los Cuatro Caños

Fuente de los Cuatro Caños

Está formada por un pilón octogonal y en su centro se eleva la copa semiesférica, de piedra hueca, donde se almacena el agua que hasta ella sube, para luego arrojar por cuatro caños que salen de las carátulas, uno en cada dirección de la rosa de los vientos, recibiendo su nombre de esa característica. El agua que ella mana, proviene de un manantial directamente canalizado.

En las actas municipales, del siglo XVI, prueban que ya existía una fuente en esta plaza. Era una fuente adosada con pilón de forma rectangular y pilar de piedra sillar. En 1567 se decide reformarla por iniciativa de D. Ruy Gómez de Silva, Príncipe de Éboli, que ordenó que se hiciera una fuente circular para que ocupara menos espacio, pero la reforma finalmente no se llevó a cabo por falta de fondos para una obra de tal envergadura.

En 1575 se propuso de nuevo la construcción de una fuente nueva por las autoridades del Concejo, pero finalmente este proyecto quedó en la reparación de la ya existente.En 1589 se construyó la actual fuente.

En la sesión del Concejo del 18 de diciembre de 1588 se acuerda construir una nueva fuente en esta plaza y se encarga el proyecto a Francisco Tuy, que elaboró la traza actual de la fuente ochavada con pilar central, rematado con un elemento decorativo en forma esférica con cuatro caños por donde mana el agua. La fuente estaba elevada sobre una grada y rodeada, en un extremo, por un petril que servía de asiento.

La fuente es de arte doméstico del siglo XVI. Las carátulas con rostros humanos recuerdan la fuente del claustro del monasterio de Yuste.

En 1731 el Ayuntamiento en Pleno decidió que se debían reparar varios edificios y fuentes públicas. Se encargó la obra de aderezo y reparación al arquitecto Francisco Ruiz. De ahí data la inscripción que aparecía en el pilón de la fuente hasta su última restauración. El coste fue muy elevado.

Dado el grave estado que presentaba, en el año 2002, el Ayuntamiento decidió llevar a cabo una nueva restauración, contando con la ayuda de la Fundación Caja Madrid, bajo la dirección del arquitecto Carlos Clemente, la cual ha sido realizada por el restaurador Antonio Sánchez Barriga y la empresa Seoane Cantería. La restauración ha supuesto la limpieza física de elementos ajenos a la fuente, como cemento, organismos biológicos, … y la de la propia piedra que compone el monumento. Posteriormente se realizó su consolidación, mediante la adhesión y cosido de fragmentos, así como el tratamiento de las juntas, para terminar con el desmontaje y montaje del vaso de la fuente y su posterior impermeabilización. Finalmente se produjo la reintegración de elementos pétreos, inserción de trenzados y reintegración volumétrica.

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10 Colegio de San Buenaventura

Colegio de San Buenaventura

Mandado construir por el arzobispo Don Pedro González de Mendoza en 1628, para albergar un Colegio para niños que debían participar con sus cantos en las ceremonias religiosas que se habían de celebrar en la Colegiata.

Fray Pedro González de Mendoza, Nació en Madrid en 1570 – Murió en Sigüenza,en 1639), bautizado con el nombre de Fernando de Silva y Mendoza, fue un religioso franciscano español, arzobispo de Granada y de Zaragoza y obispo de Sigüenza.

Hijo menor de Ruy Gómez de Silva y Ana de Mendoza y de la Cerda, príncipes de Éboli, su infancia transcurre en la Corte, siendo menino del príncipe, futuro rey Felipe III, sus abuelos maternos, los príncipes de Mélito, se encargaron de su crianza. Inició la carrera eclesiástica,, tomando el hábito de San Francisco en el monasterio de Nuestra Señora de La Salceda, situado en el término de Peñalver y cercano a la villa de Pastrana, cambiando su nombre en honor a su antepasado el gran cardenal Mendoza. Estudió en el colegio de San Pedro y San Pablo de Alcalá de Henares.

Ostentó los cargos de prior del convento de la Salceda, monasterio sobre el que posteriormente ejerció una importante labor de mecenas, Provincial de Castilla y Comisario General, así como Predicador Mayor y Vicario General de la Orden Franciscana.

En el entorno del duque de Lerma, favorito de Felipe III y logró que el rey visitara La Salceda en 1604. Fue nombrado obispo de Osma en 1610,​ pero antes de recibir las bulas de confirmación fue promovido al arzobispado de Granada ese mismo año; en 1615 fue trasladado al de Zaragoza.

Ya después de la caída de Lerma, perdido su apoyo principal, en 1623, fue trasladado a Sigüenza, conservando el título de Arzobispo-Obispo y Señor de Sigüenza.​ Allí fray Pedro vivió sus años restantes retirado, lejos de la corte debido a su cercanía al partido caído en desgracia y en esta ciudad falleció siendo enterrado en Pastrana, bajo el altar mayor de su Colegiata, junto a sus padres.

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11 Iglesia Colegiata

Iglesia Colegiata (Museo Parroquial)

Su origen data del,siglo XIII, como Iglesia parroquial de la villa Calatrava.

El primer Duque de Pastrana mando edificar la Iglesia sobre los restos del templo gótico, reformándose completamente en el s. XVI; y consiguiendo una bula papal por la que se permite convertir el templo en Colegiata.

Sufre una segunda gran transformación en el s. XVII bajo la tutela del arzobispo Pedro González de Mendoza (hijo de los Príncipes de Éboli),ampliando el edificio, sustituyendo la cabecera por otra de mayores dimensiones con cripta y crucero.

En la cripta se encuentran grandes urnas de mármol rosa, donde reposan los restos de los Príncipes, así como los de su hijo, Pedro González de Mendoza.

Así mismo, el edificio alberga un museo que incluye una magnífica colección de tapices flamencos del s. XV, los cuales representan:

  • El desembarco de Arcila
  • El cerco de Arcila
  • El asalto de Arcila
  • La toma de Tánger

Y otros dos que representan la toma y entrada de Alcazarseguer.

Además de un conjunto de exequias del s. XVII perteneciente a la princesa.

Iglesia Colegiata2    Iglesia Colegiata3

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12 Convento de San José

Convento de San José

En la parte baja de la villa, presidiendo la plaza de las Monjas, se alza este antiguo y evocador convento que hoy está ocupado por una comunidad, muy reducida, de monjas franciscanas concepcionistas, pero que originariamente perteneció a la Reforma del Carmelo, y fue personalmente creado por Santa Teresa de Jesús, a instancias de los duques de Pastrana.

Repasando la historia de esta venerable institución religiosa, su origen puede concretarse al día 9 de julio de 1569, en que la misma Santa Teresa junto con los duques de Pastrana procedieron solemnemente a su fundación quedando Isabel de Santo Domingo como priora, Isabel de San Pedro como superiora, y una doncella llamada Beatriz del Sacramento como novicia. Durante 3 meses, Santa Teresa permaneció en este convento, organizando su futura existencia y la del convento de frailes carmelitas de San Pedro.

Tras morir en 1573 el duque don Ruy Gómez, su mujer doña Ana, la princesa de Éboli, se enclaustró en este convento. De entonces es la frase de la priora sor Isabel, al enterarse de esta profesión: ¿La princesa monja? ya doy la casa por desecha,Y así fue. Doña Ana no hacía caso de la Regla carmelitana, por lo que Santa Teresa dispuso que las monjas abandonaron, en secreto, el convento. Las 13 religiosas que entonces lo habitaban salieron una noche rumbo a Segovia, dejándole vacío. Inmediatamente, doña Ana se ocupó de poblarlo con otra orden, y en 1574 llegaron las franciscanas concepcionistas que hoy todavía lo ocupan.

Fue doña Felipa de Acuña y Mendoza su primera priora, y con ellas profesó en 1592 la hija de la princesa, doña Ana de Silva y Mendoza, al fallecer esta.

En el exterior de este convento lo más reseñable es su vieja estampa barroca y tradicional, en el más puro estilo de los conventos castellanos del siglo XVI. Junto a su puerta aparece un gran panel de cerámica, puesto recientemente, con ocasión del Centenario de Santa Teresa, en el que aparece una clásica imagen de la espiritual doctora.

La iglesia del convento de San José ofrece más interés . Construida según las indicaciones dadas por la propia fundadora, Santa Teresa, ofrece la simplicidad carmelitana llevada al extremo. Se accede a ella a través de una simple portada arqueada, y el interior muestra ser de una sola nave, con tres tramos, separados por pilastras adosadas al muro, y cubiertos de bóveda de cañón con lunetos. La cabecera remata en un pequeño ábside semicircular que se marca al exterior, y en los pies surge el gran sotocoro, más ancho que la nave, del que se separa por las tradicionales rejas.

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14 Convento del Carmen

Convento del Carmen

El Convento del Carmen,, además de este, dentro de su recinto se encuentran los jardines carmelitanos, la Ermita de San Pedro, donde realmente se originó este conjunto arquitectónico, la Ermita de Santa Teresa (o del Santo Sordo) y el cenobio o Cueva de San Juan de la Cruz.

La iglesia del convento con fachada de tipología carmelita, de tres arcos. Tiene una sola nave con pilastras toscanas y arcos de medio punto, cubierta con bóvedas de cañón y lunetos y cúpula rebajada en el crucero. Las capillas, situadas entre los contrafuertes, aparecen profusamente decoradas. También se destaca el coro, la sacristía y el claustro bajo.

En su interior encontramos distintas obras pictóricas de Alonso de Arco, Regino Páramo o Juan Carreño de Miranda; una colección de retratos realizados por maestros de la escuela madrileña, e importantes esculturas como el Cristo de la Verdad de Gregorio Fernández.

En su interior se acoge el Museo Teresiano, con recuerdos de la estancia de la santa en la villa, y en este mismo edificio se encuentra el museo de Historia Natural, con distintas especies de animales traídas de Filipinas y Extremo Oriente por la Orden Franciscana, como curiosidad en este museo se conserva la última bandera española que ondeó en la Filipinas, ( este museo actualmente no es visitable).

Convento del Carmen2

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