Mandado construir por el arzobispo Don Pedro González de Mendoza en 1628, para albergar un Colegio para niños que debían participar con sus cantos en las ceremonias religiosas que se habían de celebrar en la Colegiata.

Fray Pedro González de Mendoza, Nació en Madrid en 1570 – Murió en Sigüenza,en 1639), bautizado con el nombre de Fernando de Silva y Mendoza, fue un religioso franciscano español, arzobispo de Granada y de Zaragoza y obispo de Sigüenza.

Hijo menor de Ruy Gómez de Silva y Ana de Mendoza y de la Cerda, príncipes de Éboli, su infancia transcurre en la Corte, siendo menino del príncipe, futuro rey Felipe III, sus abuelos maternos, los príncipes de Mélito, se encargaron de su crianza. Inició la carrera eclesiástica,, tomando el hábito de San Francisco en el monasterio de Nuestra Señora de La Salceda, situado en el término de Peñalver y cercano a la villa de Pastrana, cambiando su nombre en honor a su antepasado el gran cardenal Mendoza. Estudió en el colegio de San Pedro y San Pablo de Alcalá de Henares.

Ostentó los cargos de prior del convento de la Salceda, monasterio sobre el que posteriormente ejerció una importante labor de mecenas, Provincial de Castilla y Comisario General, así como Predicador Mayor y Vicario General de la Orden Franciscana.

En el entorno del duque de Lerma, favorito de Felipe III y logró que el rey visitara La Salceda en 1604. Fue nombrado obispo de Osma en 1610,​ pero antes de recibir las bulas de confirmación fue promovido al arzobispado de Granada ese mismo año; en 1615 fue trasladado al de Zaragoza.

Ya después de la caída de Lerma, perdido su apoyo principal, en 1623, fue trasladado a Sigüenza, conservando el título de Arzobispo-Obispo y Señor de Sigüenza.​ Allí fray Pedro vivió sus años restantes retirado, lejos de la corte debido a su cercanía al partido caído en desgracia y en esta ciudad falleció siendo enterrado en Pastrana, bajo el altar mayor de su Colegiata, junto a sus padres.